Posted by #YoDecido at 19:50
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María Fernanda Loría
Estudiante de Periodismo
El pasado domingo, fue un día
importante, que ya muchos consideran histórico. Costa Rica eligió su próximo
presidente, con la particularidad de no pertenecer a un partido político
tradicional.
Luis Guillermo Solís, llegó con más de
un millón de votos que lo respaldaron, una cifra record en la historia del país
y una página negra en la del Partido Liberación Nacional.
La democracia costarricense, se apuntó
un gol más a su favor. Se va fortaleciendo a pesar del desgaste producto de la
corrupción de sus políticos y el escepticismo de muchos de sus ciudadanos.
El abstencionismo también fue
protagonista. Más que un asunto de indiferencia o de pereza de votar,
representa la primera señal que el nuevo presidente debe saber interpretar,
deberá convencer, esta vez con acciones, porque es el mejor para enrumbarnos
hacia un nuevo norte.
A Don Luis Guillermo no le toca un
panorama fácil. Costa Rica ya no es la Suiza centroamericana. Déficit fiscal,
la crisis de La Caja, colapso vial, desempleo y pobreza, sin contar los
problemas que eventualmente podrían presentarse. Y también, sabe que a pesar de
todo, esta es una tierra única, que apuesta por la paz y la libertad desde hace
tiempo.
Ante esto, su compromiso, es con la
sociedad, con ese millón y resto de
personas que confiaron en él y en sus propuestas. Y también con los que
alzaron banderas de otros colores, los que anularon y con aquellos que han sido
ignorados por años.
Recordando las lecciones sobre Rousseau.
Esto es un contrato social y el jefe y quién pone los términos es el soberano,
el pueblo costarricense, es el principio de su ya mencionada democracia. Que lo
tenga presente el próximo gobierno, que honren su eslogan de campaña, ese que
decía que con Costa Rica no se juega.
Y a los costarricenses. Marcar con una
equis fue la primera parte de la tarea. Nosotros no vivimos en el país más
feliz del mundo, parafraseando la canción de Joaquín Sabina: ¡que no nos
duerman con cuentos de hadas! que la corrupción comienza con el silencio.
Entendamos que la cosa apenas está
comenzando y parte de nuestro deber es exigir y denunciar, tenemos voz, la
libertad de decir y pensar sin que nadie nos censure, esas son las armas más
poderosas que tenemos los ticos.
En este nuevo capítulo de la historia,
escrito con una crayola naranja y que recién comienza, todos somos
protagonistas, todos tenemos los mismos colores y más allá de las barreras
ideológicas, existe un mismo objetivo: una Costa Rica mejor.


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